jueves, 11 de septiembre de 2008

Malaysia (parte II): un país en la mochila (que Labordeta nos pille confesaos)






Bien, tal y como prometí sigo con mis relatos malayos...

Tras esos 5 días en Kuala Lumpur y tras los traumas de atascar váteres y despedirnos de las Petronas, emprendimos nuestro viaje por las profundidades de Malaysia. Para ello alquilamos un super coche...como no había Lamborghinis para alquilar al final nos decantamos por un sencillo Protón (le haría la competencia al neutrón? ahhhhh, perdón chiste maaaalooooo)que debe ser una marca muy popular malaya pero que aqui no la conoce ni Rita la cantaora. Imaginaos, el coche reventao de mochilacas y con un cd bastante insólito de folklore malayo, con temas ya míticos como "solitari ahhh solitari ehhh" y los 4 con un mini mapa de la guía lonely planet del tamaño de un mapa de metro de Madrid como única ayuda por un país que está en el culo del mundo!!! con un par de eggs bien puestos, coño!!

Primero visitamos Putrajaya, que es una ciudad con una arquitectura impresionante y una mezquita de color rosa espectacular (en la cual, por supuesto cayeron burkas fashionables). La verdad es que no nos detuvimos mucho porque íbamos con el tiempo justo porque queríamos llegar por la tarde a la ciudad de Malacca, en el sur de Malaysia. Más tarde pasamos por Cyberjaya...nada reseñable (bueno sí, los puentes y los semáforos molaban).

Lo de después, pues bueno, surrealista. Si cada dos días no nos pasaba algo raro es que algo no iba bien. El protón dio la señal de alarma: una lucecita naranja en el salpicadero se había encendido y no tenía pinta de ser nada bueno. Cris decidió entonces parar en la cuneta (en mitad de la nada, coño, en mitad de Malasia!!)para ver qué carajo era aquello...cuando de repente el coche que no arranca. Dioooooooooosssss, por unos instantes cundió el pánico en el habitáculo, pero a la 2ª y tras unas gotas de sudor frío por la frente de Cris, el protoncito arrancó. De allí a una gasolinera, con el respectivo cachondeo de los malayos que nos miraban como diciendo: europeos teniáis que ser! y de allí a la casa Protón...yo casi me meo encima porque mientras el cayo malayo chino nos trataba de arreglar el coche con una maquinota que parecía sacada de las pelis de ciencia ficción, Patri no dejaba de grabarle "sutilmente" con la cámara de video...en fin, de coña.

Ya por la tarde noche, llegamos a la ciudad de Malacca y por una vez en 5 días no tuve miedo de ser devorada por un ejército de ratas malayas en el hotel...era un hotelazo! Ya de noche salimos a pasear buscando un sitio para "cenar"...lo que conseguimos fue cenar unos microentrantes a precio de oro con el consiguiente descojone del personal del restaurante...Al día siguiente tocó pateo por la ciudad y la verdad es que me encantó! era una ciudad que había sido una antigua colonia holandesa y estaba en medio de un río que cruzaba la ciudad. Allí vimos multitud de templos chinos, probamos los tacos de azúcar moreno (casi muero de intoxicación sacarosil), descubrimos los fruteros malayos y supimos lo que era escaquearte de pagar una multa (siempre temí que nos dieran 40 latigazos por ello), entre otras muchas cosas, pero yo solo pongo el rollo friki del asunto, ya sabéis...

Menudo día!!

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